27.12.08

désir


El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máximas expresiones de la libertad llevada al paroxismo. El deseo reivindica la vida, el placer, la autorrealización, la libertad. Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que marcan sus deseos. El deseo de vivir y de hacerlo a su manera. Sus vidas no se deben a los objetivos cumplidos, sino al sentido inherente del mismo proceso de vivir. Si bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en los pasos dados. Las emociones están en la base de los deseos, y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.